domingo, 3 de mayo de 2015

La condición divina del #Trabajo. - #Venezuela #Opinión #Coaching #Valores

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En ocasión al día del trabajador que se celebra cada 1º. de Mayo, es pertinente hacer las siguientes consideraciones. Dios creó el universo visible e invisible por un acto suyo de amor que implicó esfuerzo y trabajo. En consecuencia, el trabajar es un deber insoslayable del hombre para poder colaborar con el Plan Divino de Evolución. La persona evoluciona y se desarrolla con el trabajo y el esfuerzo sostenido, colaborando así con su familia, el entorno y la sociedad donde vive. Trabajar es algo honroso y digno; mientras que ser holgazán, parásito y flojo es una falta de responsabilidad y de conciencia.
Para alcanzar la excelencia en el trabajo, existen determinadas claves que nunca pueden ser soslayadas. La más importante de ellas, es el orientar el trabajo hacia la meta de la perfección, hacia el servicio que apuntale el bien común. Otra clave está en el esfuerzo personal. Este factor implica un firme empeño en la procura de la perfección personal y el propósito del crecimiento personal y racional. Eso significa, de igual modo, que la persona no debe poner en su trabajo falsas ilusiones, vanidad, orgullo, interés personal, trastornos emocionales y mezquindad.
También el factor tiempo es determinante: En primer lugar, el tiempo en el trabajo no se debe perder jugando “palitos”; haciendo llamadas telefónicas, chistes, chismes, idas y venidas, salidas y entradas innecesarias, para matar el tiempo.
Esto es un acto de alta deshonestidad del trabajador con la empresa que le ha dado empleo.
Por otro lado, la calidad del trabajo no debe ser sacrificada por el tiempo. No se deben hacer las cosas rápido para producir más, pero atentando contra de la calidad del producto. La rapidez nunca ha de ser la meta; la calidad del producto es la meta. Otro factor importante en el trabajo es la lealtad y la honestidad hacia el patrón y la empresa, así como también el crear un ambiente de armonía y compenetración con los compañeros y subalternos. A esos factores les se denomina resistencias naturales de la personalidad y son: Fastidio, aburrimiento y flojera permanente en el trabajo que hace mermar la producción y la eficiencia.
Un factor insustituible es el amor al trabajo. Cuando se le pone amor a lo que uno está haciendo, las cosas salen mejor y eso genera buena voluntad por parte de los superiores, clientela, relacionados y afines. 
Al trabajo no hay que traer los problemas personales, familiares, afectivos, brollos, etc., que afectan el entorno. Si al trabajo traemos nuestros resentimientos, egoísmos, ira, envidias, temores y angustias, estaríamos contaminando el ambiente con gérmenes psicológicos, lo que hoy en día la juventud denomina “mala vibra”.
Los países que luchan por disminuir el horario laboral, llamando a eso “conquistas laborales” andan por mal camino. Alemania, Norteamérica, Canadá, Japón, Yakarta, Indonesia, Malasia, entre otro buen grupo de naciones, son inmensamente prósperos porque los trabajadores luchan por más horarios laborales y menos puentes y vacaciones. Reflexionemos, mirándonos en ese espejo!.

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