LOS HOMBRES DEL
CAMPO Y SU PROPIEDAD
El plan agroalimentario de un país,
no es una política que se pueda diseñar desde la oficina de un departamento
gubernamental.
No basta con conocer las necesidades
del campo venezolano desde la fría mesa de un escritorio, se requiere sentirlo,
palparlo, y de esta manera garantizar vías y mecanismos autóctonos que despierten y
estimulen a los poseedores del musculo de esta tierra: “Los hombres del campo”.
Hoy en día, “los hombres del campo”
constituimos una amalgama de profesionales y técnicos con vinculaciones
directas e indirectas, fundidos en aleación constante con nuestro campesinado,
manteniendo un contacto real con la tierra, albergando la pronta esperanza de aseverar,
“nuestra propiedad”. Y no es capricho de posesión, es que hay un punto de
inflexión que sustenta este concepto de propiedad: ¡financiamiento!
Solo con la tenencia de tierras, la
propiedad de esta, es que podemos aspirar un verdadero y definitivo
financiamiento que nos permita desarrollar un proyecto cónsono, promisorio y
sustentado en bases legales y financieras que enrumben el país hacia la
consolidación agroalimentaria.
Hasta ahora, las políticas
implementadas en nuestro país, para el desarrollo productivo de la tierra,
carecen del apoyo financiero integral y tecnológico necesario, en una verdadera
planificación que garantice la consolidación del rubro a producir, amén de la
autoctonía que debe prevalecer. Esto lo manejamos, lo sufrimos y conocemos “los
hombres del campo”, solo que al plantear nuestras propuestas, nos terminan
imponiendo ejemplos extranjeros que no engranan con nuestro ambiente y nuestra
idiosincrasia, trayendo como consecuencia la falta total de mecanismos que
garanticen el éxito de la inversión, con la respectiva retroalimentación que
pueda constituir la continuidad del financiamiento.
El desarrollo integral y tecnológico,
que solo puede lograrse con financiamiento sustentable, dirigirá al país a disminuir
su dependencia petrolera, a promover la “vuelta al campo”, o en su defecto,
disminuirá el éxodo campesino albergando un desarrollo social y cultural en
nuestras alejadas provincias.
Por: M.V. Omar Lamus G.
Venezuela.-
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